Hablamos con ‘Wanz’ y nos compartió su increíble historia de vida y cómo llegó a cantar ‘Thrift Shop’.

El artista hizo música durante toda su vida, escribió para otros artistas, andaba con bandas como Alice In Chains y Soundgarden, renunció a la música y volvió a ella para, después de 20 años, alcanzar el sueño de su vida; darse a conocer a nivel mundial con un sencillo, y de qué manera!!! Thrift Shop llegó al número 1 en el Billboard Hot 100, y suena en radio, por todas partes. Las emisoras que rechazaban a Wanz en principio, terminaron llamándolo para entrevistas, sin recordar las épocas en las que él iba a dejar sus discos, sabiendo que una vez más nada pasaría.

La historia a continuación:

Entrevista con ‘Wanz’:

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Transcripción:

Desde muy niño, Michael Wansley supo que lo suyo era la música. 

Fue ella su primer amor, como el de muchos de nosotros. Pero a diferencia nuestra – que somos simples observadores de una cultura de canciones, hija de una vieja tradición de álbumes – , Michael se decidió temprano por la música como oficio, como decisión determinante de su vida. 

En 1986 se mudó a Seattle, Washington, donde se encontró con el mundo extraño del grunge, aquel monstruo que comenzaba a erigirse sobre la cultura rock norteamericana sobre el mantel de terciopelo y decadencia que era el hard rock de finales de década.

“Vivo en Seattle desde 1986 y vine basicamente persiguiendo mis ambiciones musicales, tuve una banda llamada ‘Boys Will Be Boys’ y tocamos mucho por la ciudad, yo salía con las estrellas del grunge; los integrantes de ‘Alice in Chains’ y ‘Soundgarden’ eran mis amigos de tragos, ‘Pearl Jam’ también, cuando los firmaron esperaba poder llamar la atención con mi banda pero nunca pasó, y esa banda se acabó en el 2003,…“ – Wanz.

A su llegada, aunque no lo admite, el revolcón comercial hacia la cultura del rock oscuro de Seattle estaba apenas empezando a gatear. En ese proceso evolutivo, durmió en los sofás de Jerry Cantrell y se embriagó con Layne Staley de Alice In Chains, a quien recordó hoy en la tarde en una llamada telefónica con cariño y una nostalgia indiscutible por aquella ausencia.

“Layne Stanley, Jerry Cantrell, Sean y Mike Starr eramos muy buenos amigos, recuerdo haber ido a la casa de Stanley de fiesta, ellos tocaron en mi cumpleaños número 27 antes de que se acabaran (Alice in Chains)…Lo que más recuerdo de Layne Stanley es que era muy simpático, con gran voz, era una buena alma, nunca lo olvidaré…“ – Wanz.

Nos contó también que en algún momento cruzó camino en la pequeña y en ebullición Seattle con Stone Gossard, con quien compartió salas de ensayo, bares y clubes, esperando aquel momento que todo gran artista ansía ver en su vida, esperando que esas circunstancias bajo las cuales el grunge iba convirtiéndose en algo importante le llovieran sobre su carrera.

“8 o 9 bandas funk, rock, R&B, blues, jazz, un viaje largo en relativa oscuridad en Seattle, y muchas bandas que nunca lograron el éxito, un viaje largo en relativa oscuridad en Seattle…“ – Wanz.

Pero nunca sucedió. La fama nunca lo tocó. Ni lo alcanzó a rozar. Rastros de su paso por el género jamás se registraron, los pasos de un músico como agua entre las manos se escapó, el río de la fama raudó hacia las arcas de Soundgarden, de Alice In Chains, de Pearl Jam, mientras Wansley veía, noche tras noche, toque tras toque, con múltiples bandas, como su sueño de ser un músico importante se desvanecía como las arenas del tiempo, como lo escribió el mismo Staley en alguna canción…

“Para el 2002 habia terminado de grabar las voces para una banda que tuvo una gira por los Estados Unidos, pero no me hacia feliz así que le dediqué més tiempo a mi familia, era el 2005-2006“ – Wanz.

Pasó una década completa y Wansley no logró su objetivo. Se dedicó a cantar en misiones cortas, a escribir coros y estribillos para bandas amigas, cobrando 40 dólares por coro, mientras hizo su último intento con su banda The Ghetto Monks. 



“No podía sacar de mi cabeza el hacer mas música, escribí mucho, y acumulé muchos equipos para hacer grabaciones caseras, casi me di por vencido después que ‘The Ghetto Monks’ se acabaron y me iba a retirar de la música…hasta el 2007

“– Wanz.

Entrado en sus treintas, Wansley entró al mundo normal, al de las cuentas, los hijos, las esposas, las familias, ese precioso regalo que le da la humanidad a todos los hombres de bien. Y así, fue olvidando la música. 



“Trabajé con tecnología probando software en el 2000, fui empleado en Microsoft unos 10 años, cuando se acabó mi contrato 2009-2010 no sabia que iba a hacer, pero una compañía me contrato como ingeniero permanente, estuve feliz, estaba ganando bien y podría llevar en un costado mis ambiciones musicales…“  – Wanz.

Wansley consiguió un trabajo normal, como reparador de sistemas de Microsoft, y así pasaron los años, la guitarra, el rock y el funk guardados en una esquina de su casa, mientras que con las migajas del imperio de Gates crió a sus dos hijos, y vaya bien que los crió. El sueño de la música y la fama desapareció.

Hasta que estalló Napster y la cultura del mp3, donde ya todo era mucho más barato, más fácil de hacer. Wansley, en un arranque de nostalgia y de eterno triunfalismo, a sus 40 años de edad, se compró un micrófono y con él, empezó a escribir de nuevo sus propias canciones, a postearlas en la red, como lo hace todo buen artista que se niega a ver su sueño escondido en un clóset, con la guitarra empolvada.

“En el 2007 decidi empezar a hacer música por mi, empeze a grabar en mi habitación, algo lo subi a soundcloud, algunas cosas en mi pagina de internet Teewanz  – Wanz.

En el 2007, sentado frente al computador, aceptó su destino: había fracasado como músico. No sería un Commodore o un Billy Idol. No alcanzaría la fama como Maurice White de Earth, Wind & Fire.

Sin embargo, siguió frecuentando estudios, dejando su voz en coros de canciones que nunca salieron al aire o vieron la luz del sol, cobrando los mismos 40 dólares.

En el año 2009, perdió su trabajo con Microsoft. La pérdida del trabajo lo motivó a audicionar para la ópera de Seattle, en la que consiguió un papel como corista en la ópera Porgy & Bess, con la que pagó sus cuentas hasta el año pasado.

“En el 2011 tuve la oportunidad de hacer una audición para la opera de Seattle, donde participe en el coro de la obra Porgy and Bess, y pensé que ese seria el punto mas alto de mi carrera y sería el final de todo, hasta que llegó el 2012 y tuve la oportunidad de conocer a Macklemore y Ryan Lewis.“ – Wanz.

Hace unos seis meses, un amigo de un estudio, llamado Ryan Lewis, lo llamó para que escribiera un par de versos para una nueva canción de Macklemore, un joven perteneciente a la nueva cultura musical de Seattle, sobre la que soplan los vientos fríos pero refrescantes del ‘indie’ gringo de mitad de los dos miles como Death Cab For Cutie y Modest Mouse.

Wansley, más conocido entre sus amigos como “Tee Wanz” o simplemente “Wanz”, había oído hablar del joven Macklemore, pero no lo conocía. Aceptó la invitación al estudio, y después de hablar unos diez minutos y conocerse lo suficiente, Macklemore le contó que estaba escribiendo una canción sobre el hábito de comprar ropa de segunda, una costumbre que el joven de Seattle tiene hace un buen tiempo.

“Llegué al estudio, hice una prueba, grabé la letra que me pidieron y en 45 minutos estaba listo, me impresionó que sonara también, Ryan es increíble; yo nuca había sonado así… Esta canción no habla sobre ser rudo, no glorifica la violencia, es diferente, y creo que muchos jóvenes aprecian eso porque es lo que reciben del hip hop; lo malo que soy, el dinero, la fama, las drogas, y me gustó que alguien hiciera una canción sobre algo tan divertido como ir a una tienda de cosas de segunda mano…“ – Wanz.

Wanz no dudó en escribir el coro, y en 45 minutos tenían lista una canción. Sonaba bien al final de la grabación, y disfrutaron el momento. Pero Wanz pensó, al salir de aquel estudio, que allá iban otra vez sus versos, a parar a algún lugar recóndito de la web, donde quizá nadie lo oiría de nuevo.

Una semana después, Macklemore lo llamó para invitarlo a hacer parte de la grabación del vídeo. Como era un vídeo de ropa usada, Wanz usó sus más extravagantes prendas. Se divirtió en el rodaje, en el que se asemeja mucho a un joven Sleepy Brown en “I Like The Way You Move” de Outkast, todo un proxeneta, rodeado de chicas usando ropa usada.

La canción se llamó “Thrift Shop” y, sin demeritar el buen flow del flaco Macklemore, es el coro de Wanz el que se lleva las palmas, es el coro el que explota en los oídos.

Wanz comenzó a ver la canción en YouTube.

 “Recuerdo cuando eran 800 y en mi escritorio sentado pensé oh oh eso no es bueno…“ – Wanz.

Primero vio 30 mil views.

“Cuando llegó a 30 mil 0 40 mil pensé que la radio le iba a poner cuidado a la canción y eso fue precisamente lo que pasó…“ – Wanz.

Luego vio 20 millones de views, unas semanas después vio 70 millones de views.
Luego dijo: “Mierda, vamos a ser número 1.”  Luego fue número 1.

Hace una semana, Wanz, de 51 años, se presentó con Macklemore y Ryan Lewis en Red Rocks, el mismo santuario donde U2 hizo su bello “Under A Blood Red Sky” y los Mumford & Sons acaban de grabar el “Live At Red Rocks”.

Estando en los camerinos, viendo las fotos en las paredes de todos los artistas que han pasado por ahí, guardó un silencio profundo, y previo a salir a la tarima, se asomó para ver el lugar, atestado de gente. 10 mil personas estaban allí para verlo cantar:

“Esta es la oportunidad que siempre soñé y ahora que pasó es increíble, el viernes estuvimos en red rocks tocando para 10mil personas y empecé a llorar, esto es un sueño hecho realidad y lo estoy viviendo, todo lo que puedo decir es gracias a Dios por esta oportunidad, y esperar que tome las decisiones adecuadas. Agradezco mucho cuando van a los conciertos porque esto es un regalo y no todo el mundo tiene la oportunidad que estoy teniendo; tras haberlo soñado por tanto tiempo logra formar parte de algo que la gente está disfrutando, realmente no puedo poner en palabras lo que se siente.“ – Wanz.

Wanz, de 51 años de edad, lo había logrado, veinte años después.

A la orilla de la fama en Red Rocks, antes del show, se sentó a llorar.